Echandote de menos…

Mayo 25, 2008

 

Tu silueta me despierta, se ha vuelto casi imperceptible con el paso de los años. Pero la siento serena, con el olor a hierba fresca, y la colonia de margaritas con la que te levantabas. Muchas veces, vuelvo a ser un niño,  y cuando perciben mis sentidos el olor de  tu cabello, siento que esta mañana me despertare en el campo saldré hacia afuera y te veré en el fogón preparando la arepa del desayuno. Otras veces, cuando el miedo acude a mi vida, cuando siento que la estabilidad difícilmente conseguida se tambalea, te siento, acurrucada a mi lado, arropándome en las noches de frio y dándome el calor que ninguna mujer o alguna pasión ha podido darme en más de medio siglo de vida. Los días mas sombríos, te recuerdo fúnebre: debilitada por la enfermedad, con tu bata blanca, con los cabellos ensortijados, o con la última imagen que tengo tuya: sobre la estufa, batiendo el ponche que no llegaría a beberme porque la muerte fue más urgente y te llevo justo en ese momento. Pero en los mejores días, en los que revives en las sonrisas de mis hijos, en los que renaces con el sol, te recuerdo como siempre: alegre, transparente, sencilla. No hay un día, que no te piense. No hay un día que no te extrañe, no ha habido una mujer en la vida que pudiera amar mas.

 

 

 

 

 


Ya se van, ya se van… Las elecciones.

Mayo 16, 2008

Este día está en rojo en el calendario, Gracias a Dios. No hay prisa, los que somos civilmente serios (si aja), podemos dormir hasta tarde y votar luego de comer, a ver si se anima. Para mi papa es un día normal, se despierta temprano, recoge los periódicos y los lee con carácter crítico en la galería. Mami, que es una perredeista desde que estaba en el vientre materno, tiene la mala costumbre de levantarse a las 5 para votar. Jodienda. Café caliente, periódico leído  y son los primeros que salen. Yo, por mi parte duermo como un lirón hasta las 11 y solo me despierto porque sentí las vibraciones de mi móvil debajo de mi almohada. Rafael (mi mejor amigo) está en la puerta, ha venido a buscarme. Ven a votar. Pero no está solo, esta Leila, que más parece la esposa de un candidato (nunca había visto que hubiera que arreglarse tanto para votar)  (pero bueno mija, y si hay un delegado lindo), y Nelly, que parece una berenjena, esperándome. Ah sí si claro. Me baño a la carrera, me como un mini pan (a esto se le puede llamar pan?) bajando la escalera y mami me dice que no lleve ese tshirt blanco (vive frisada en los años del terror) Pero oh, sorpresa, donde carajo deje la cedula? Descubro, que mi papa la tiene guardada (Que alarmistas) la meto en el bolsillo y me voy a votar. Nada emocionante, el lugar donde lo hago, está lleno de vejetes, nada de delegados lindos, mucho calor y poco incentivo (no me malinterpreten, yo soy una ciudadana seria) Diferente donde votan mis hermanas: un liceo, mucha gente, pequeñas discusiones, bochincheros y dando cuerda. Mami ha sido estricta en que antes de las 6 debemos estar en casa. Nos bebemos par de Lights en alguna parte, a ver si alguien hacia algo emocionante (robarse una urna, por ejemplo). Cumplo mi promesa, estoy antes de las 6 en casa, se supone que antes de que den las 12 sabremos quién es el ganador. Lo único seguro es, que se termino esta pendejada. ( Quien fue el cómico   que dijo segunda vuelta?)