Ya se van, ya se van… Las elecciones.

Este día está en rojo en el calendario, Gracias a Dios. No hay prisa, los que somos civilmente serios (si aja), podemos dormir hasta tarde y votar luego de comer, a ver si se anima. Para mi papa es un día normal, se despierta temprano, recoge los periódicos y los lee con carácter crítico en la galería. Mami, que es una perredeista desde que estaba en el vientre materno, tiene la mala costumbre de levantarse a las 5 para votar. Jodienda. Café caliente, periódico leído  y son los primeros que salen. Yo, por mi parte duermo como un lirón hasta las 11 y solo me despierto porque sentí las vibraciones de mi móvil debajo de mi almohada. Rafael (mi mejor amigo) está en la puerta, ha venido a buscarme. Ven a votar. Pero no está solo, esta Leila, que más parece la esposa de un candidato (nunca había visto que hubiera que arreglarse tanto para votar)  (pero bueno mija, y si hay un delegado lindo), y Nelly, que parece una berenjena, esperándome. Ah sí si claro. Me baño a la carrera, me como un mini pan (a esto se le puede llamar pan?) bajando la escalera y mami me dice que no lleve ese tshirt blanco (vive frisada en los años del terror) Pero oh, sorpresa, donde carajo deje la cedula? Descubro, que mi papa la tiene guardada (Que alarmistas) la meto en el bolsillo y me voy a votar. Nada emocionante, el lugar donde lo hago, está lleno de vejetes, nada de delegados lindos, mucho calor y poco incentivo (no me malinterpreten, yo soy una ciudadana seria) Diferente donde votan mis hermanas: un liceo, mucha gente, pequeñas discusiones, bochincheros y dando cuerda. Mami ha sido estricta en que antes de las 6 debemos estar en casa. Nos bebemos par de Lights en alguna parte, a ver si alguien hacia algo emocionante (robarse una urna, por ejemplo). Cumplo mi promesa, estoy antes de las 6 en casa, se supone que antes de que den las 12 sabremos quién es el ganador. Lo único seguro es, que se termino esta pendejada. ( Quien fue el cómico   que dijo segunda vuelta?)

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